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La Universidad de Sevilla ha ido acumulando a lo largo de la historia un valioso conjunto de obras de carácter monumental y artístico. Describir este ingente patrimonio es tanto como narrar la propia historia de la institución universitaria, añadiéndole además una reflexión sobre el concepto de tiempo: de ese tiempo que pasa y de ese tiempo que perdura en la conciencia humana, de ese tiempo huidizo y a la vez cristalizado que se percibe en las obras artísticas.

Puede decirse que la Universidad de Sevilla nunca ha manifestado, salvo en contadas ocasiones, la voluntad expresa de formar una colección artística propia y sin embargo hoy la riqueza de sus fondos es algo que sorprende. El único nexo de unión, que ha dado lugar a la formación de este importante conjunto artístico, ha sido sin lugar a dudas el desarrollo de los propios acontecimientos históricos, sociales y culturales, que han venido sucediéndose a lo largo de los cinco siglos de existencia universitaria. Ellos han sido la causa por la que a la Universidad de Sevilla se le ha ido dotando de una gran cantidad y variedad de piezas y edificios artísticos, de las más diversas procedencias.

Frente a este hecho, la Universidad de Sevilla ha puesto siempre un fuerte empeño en conservar esos conjuntos y colecciones, que el tiempo y el azar le han ido confiriendo. Ha sido fomentando el estudio y el conocimiento de estas obras la manera más propia que la institución ha tenido de hacerlo y que, con el curso del tiempo, ha demostrado ser el mejor instrumento de protección de las mismas, unido a un constante programa de intervenciones.

Y ahora vivimos el tiempo de la difusión del patrimonio cultural. Difundir para conocer, difundir para conservar, difundir para deleitar. Las colecciones artísticas se han gestado muchas de ellas para escapar al tiempo, por ello a menudo los visitantes de los museos reales o virtuales vienen a buscar en ellas el presente eterno. Desligar del tiempo una de esas fibras tenues que es un instante, hacerlo vibrar como la cuerda de un violín, es dar al ser humano la ilusión de conmover su principio, avivar su sensibilidad y aumentar su conocimiento.

 
 
 
 
   
 

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